sábado, 29 de noviembre de 2008

Dos cuerpos

Dos cuerpos circunvalándose de rescoldos
dejados amoratados desechados elevados al cuadrado.

Dos cuerpos amortajándose de palidez
dejados a la deriva sobre sábanas de asfalto.

Dos cuerpos empaquetándose de cinta aislante
en un Ganges de nuevos muertos recién nacidos.

Dos cuerpos redondeándose de caricias
en un Leteo más olvidado que un Caronte cualquiera.

Dos cuerpos revistiéndose de recuerdos
con las mentes de dos viejos ordenadores

Dos cuerpos des-viviéndose a dentelladas
desde la yugular de la estatua imperecedera.

Dos cuerpos des-vencijándose a besos
desde los desgarros de la fruta marchita.

Dos cuerpos derivando cerraduras
para que no queden grullas ni estepas.

Dos cuerpos cimentados de susurros
para que la noche se llene de aullidos.

Dos cuerpos reviviendo el fuego recién prendido en el pelo del ocaso
para que te retuerzas y suspires entre mis brazos.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Solo

Solo
Un punto
La vida en el agua de este vaso
Solo
Azul
Montaña de cuerpos separados
Solo
Aspereza
El cemento y los dedos estirados
Solo
Muerte
Pupilas de destellos rociados

jueves, 27 de noviembre de 2008

Solo

Solo
Me miran los cristales y las persianas
Solo
Descuento cuentas en una sarta de mentiras
Solo
Búscame un perro para el camino
Solo
Dos borrachos me descalabran
Solo
Demandad a las lágrimas de los cocodrilos
Solo
Reíd, reíd malditos
Solo
Superflua sonrisa de la niebla nublada
Solo
Búrlame desde tu trono de ambigüedades
Solo
La muerte ya conoce mi nombre
Solo
Dos mil gaviotas sobre tus/mis despojos
Solo
El amor en cohete hacia el espacio
Solo
La soledad me acompaña hasta las barandas
Solo
Déjame una capa y luego bésame en los dientes
Solo
Te busco en la ternura de mis dedos estriados
Solo y vaciado de soledad
Solo

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Sólo tu cuerpo

Sólo tu cuerpo, sí, sólo tu cuerpo.
Sólo tu cuerpo
y la luz que se cuela por las persianas
destruyendo el sueño de tu frente.
Sólo tu cuerpo, sí, sólo tu cuerpo.
Sólo tu cuerpo
y los hombres que te gritan
entre escombros y cemento
en las noches y los días venideros.
Tu cuerpo, sí, tu cuerpo.
Tu cuerpo
y las respuestas que la camisa,
con la corbata que no llevo,
dan a la vida fugitiva
en los amaneceres rotos
por el canto del gallo iridiado.

Sólo mi cuerpo, sí, sólo mi cuerpo.
Sólo mi cuerpo
o la ensoñación en tus mejillas
y los labios de la ostra perlífera.
Sólo mi cuerpo, sí, sólo mi cuerpo.
Sólo mi cuerpo
o tus manos inimaginables
en mi pecho hundido por la depresión
de las calles que no me llevan a ti.
Mi cuerpo, sí, mi cuerpo.
Mi cuerpo
descompuesto en la tumba futura
que se hace presente
en el olvido de tus noches...
y mis manos inútiles.

Tu cuerpo y mi cuerpo,
ambos perdidos en uniones insensibles,
en amnesias blanquecinas y alcohólicas.
Tu cuerpo y mi cuerpo,
que encajaron en camas de granito
pulido por el pico de la gaviota
y cincelado con una nutria.
(Su sangre transluce en las piedras y el cemento)

Y pedías olvido,
auroras boreales que caían sobre mis manos
extendidas
;y pedías muerte,
amaneceres marchitos antes de nacer
;pero tus manos y tu pelo
nunca olvidaron la sonrisa
que huyó de la fotografía
robando el color.