viernes, 28 de junio de 2013

Huimos del calor

Huimos del calor
como buscábamos
entonces
la ternura de los edredones
tras los que nos parapetábamos
contra el invierno

Volvemos al norte
para que se vuelva sur
todo lo que dejamos
atrás...
como amapolas o recuerdos

Traemos las alforjas
llenas del vacío
que nos ha dejado
una primavera
húmeda y despistada
como nosotros mismos

Llegamos
con las manos caídas
en busca de otras formas
de nosotros mismos
que nos devuelvan
nuestra imagen
en el azogue de los espejos

martes, 25 de junio de 2013

Antes aun

Antes aun
cuando el mundo todavía no tenía las vocales
vivíamos en sueños de tierra
desterrados en las nubes

Habitábamos noches luciérnaga
y cerrábamos los párpados
para ver en su muro
las imágenes del recuerdo

Antes aun
cuando las manos perfilaban las manos
vivíamos en escaleras de humo
ancladas en el cieno

Habitábamos días escolopendra
y paso a paso
para depositar nuestros pies
más allá de los sueños.

lunes, 24 de junio de 2013

El mundo se hace tan pequeño

El mundo se hace tan pequeño
como el vacío
que rellena
la danza del hueco

y volvemos siempre tarde
a la confusión de los labios

El mundo se hace ajeno
como el silencio
que clama
el susurro del recuerdo

y volvemos siempre tarde
al perfil del beso

El mundo se hace escombros
como el muro
que protege
el párpado del sueño

y volvemos siempre tarde
al final del verso

viernes, 21 de junio de 2013

Suspendido de una sílaba

(En cierto modo traducción, canibalismo y agradecimiento [solo comemos lo que reverenciamos] a Inés Alcolea y su poema "Me pillas infraganti")

Suspendido de una sílaba
entre un acento y una vocal
luchando por ser palabra

Se nos despega la piel
cerca de donde marcas el hueco
y tú esperas el verso

Prefiero recordarte
apretando las palmas de las manos
como si hoy
ya hubiese habitado el mañana

jueves, 20 de junio de 2013

Poemas como costuras

Poemas como costuras
recién hilvanados en la memoria
deshilachados por el recuerdo
y ahora una vez más aquí en este instante

Poemas como heridas
sangrantes y férricos
abiertos en canal
y la lengua que no deja que se coagule

Poemas como hachazos
o guillotinas de olvido
afilados y pesados
divididos en nosotros mismos

... Y acabar volviendo
como todas las mañanas
al amanecer
en busca del beso

martes, 18 de junio de 2013

Por qué ya no hay poemas

¿Por qué ya no hay poemas
sobre princesas
que habitan torreones
de sueño
con escaleras
de lluvia?

¿Por qué no hay corceles
raudos entre la niebla
que acuden a la llamada
de caballeros
con cotas de mallas?

¿Por qué no hay enemigos
en castillos oscuros
y almenas afiladas
que custodian
doncellas de largos cabellos
y dirigen ejércitos
de gigantes?

Los hemos olvidado.
Ya no hay versos
como los que escribimos:
"El hada de lluvia
viaja en su trono de nube
con una varita blanca
y su corona de luciérnagas
engarzada en brillos de luna."

El cansancio nos persigue
y cada día
se nos acumulan las princesas
en los balcones:
"Duerme esta hada de sueño
en una cama de viento
donde deja caer su pelo
sobre la almohada de niebla
que se derrama
desde la cabecera
hasta los pies de las montañas."

Pero hay que despertar
todas las mañanas
en tromba de amaneceres:
"El hada de lluvia
despierta algunas mañanas
inundada por un velo de libélulas
que limpian la lágrima de sus pestañas
en busca de la esencia del sueño
y las gotas de lluvia
que nunca lloraremos."

viernes, 14 de junio de 2013

el sol despejado

el sol despejado
la mañana húmeda
el mundo arrasado
el dolor derruido
el amor desmadejado

destellar el tiempo
susurrar las escaleras
redondear las manos
aullar los huecos
abrir los versos

olvidado el presente
atraída la tristeza
raído el recuerdo
desmontada la belleza
desoído el poema


miércoles, 5 de junio de 2013

Antes de empezar la tarea

Antes de empezar la tarea
rebusco en las costuras
la costra que dejan las palabras
y, más allá de las traducciones,
sé que existe un verso
o un verbo estático.

Después de escribirlo
vuelvo a las escaleras
y reviso las cuentas
de los bancos
como si cada número
pudiera abrir la puerta
que hemos atrancado
desde dentro.

martes, 4 de junio de 2013

En los torreones del tiempo

En los torreones del tiempo
extraemos los ladrillos caravista
a fuerza de sudor y ojos de niño.

Recorremos sus estancias
como quien pasea por una biblioteca
diseñada por Escher
y habitada por Pierre Menard.

Habitamos en silencio
dinteles y umbrales
y nos columpiamos en los alféizares
esperando la iluminación.

En los torreones del tiempo
volvemos nuestro rostro a los espejos
en busca de ese otro siempre nuestro.

lunes, 3 de junio de 2013

El truco de calentar el cuchillo

El truco de calentar el cuchillo
para cortar la mantequilla
es tan simple y directo
que olvidamos el filo de la navaja
afilado como una mirada.

Algunas veces,
derretidos en nosotros mismos,
olvidamos las esquinas
romas
del recuerdo:
nos volvemos obtusos
como un sueño
despertado.

El truco de ser nosotros mismos
para evitar a ese otro yo,
que nos conjura,
es tan simple y directo
que recordamos las manos y los dedos
donde se escapa el tiempo.