jueves, 30 de abril de 2009

Habito sueños de ropa interior

Habito sueños de ropa interior
sin usar
sin vestir
sin verte desnuda
tras el encaje de tu risa.
Hablo un verso de rima cortante
sin decir
sin vivir
sin pronunciarlo en tus labios
como solía leerte poemas.
Sin embargo, querría decírtelo
y romperme los huesos de la mano,
hacer polvo con sus astillas
para que la saliva
perfile
con su untuosa humedad
la forma de mi mano
en tu pecho.
Sin embargo, vivimos en soledad
de andenes
al sur del tiempo
al norte del tiempo
en esta balsa de piedra
que te consume las venas
y me agota el tiempo.

miércoles, 29 de abril de 2009

Llegamos tarde

Llegamos tarde
al reparto de las herencias
cuando los fragmentos
de la memoria
eran un recuento
de neuronas muertas
en los labios de tu
sueño.

martes, 28 de abril de 2009

Ya no me hablas

Ya no me hablas
de tus sueños
habitados por unicornios
y almendros.
En cambio
arrastras un recuerdo
de falsos techos desconchados
y esquinas de ciudades
que desgarran el doblez
de tu espalda.
Ya no me escribes
sobre los gigantes de las montañas
que braman
en tormentas de verano
y cruzan haciendo equilibrios el Duero.
En cambio descubres una mancha de humedad
detrás de cada percha
y umbrales desportillados
que nos devuelven
a algún lugar del recuerdo.

lunes, 27 de abril de 2009

Cuando la nube abandona al viento

Cuando la nube abandona al viento
y siembra de lluvia las estrellas,
entonces, sólo entonces,
aplástame la nariz,
mordisquéame los nervios,
desgárrame las venas.
A decir verdad,
no es necesario esperar
pero prefiero la lluvia en la cara
al desencuentro de tus labios.

viernes, 24 de abril de 2009

Y yo

Y yo
he vuelto a retomar el poema
por la línea de tus labios
y la caricia de tus pestañas.
A cambio
te pido el beso de las mariposas
y la amargura de las almendras
en tu piel
como en una noche de verano
más allá de los aljibes
que marcan la frontera
de tu cuerpo de niña.

jueves, 23 de abril de 2009

Este dolor

Este dolor
es intenso en el límite
de la memoria
cuando olvido por la mañana
el temblor de frío
del cielo sin estrellas.

Esta pesadilla
nunca acaba con el despertar
ni con la caricia de las mariposas
mientras sueñas
a mi lado
bañada en sudor.

miércoles, 22 de abril de 2009

Caminamos por el mundo

Caminamos por el mundo
de la mano de los sauces llorones
que dejan crecer su pelo
como los glaciares doloridos
que se precipitan al mar.
A medio camino del recuerdo
volvemos la cabeza hacia los espejos
en busca de las formas de ese ser yo
que se escapa entre las raíces de los
baobabs
ancladas en el cielo.
Seguimos la ruta de las cigüeñas,
la senda migratoria de la vejez,
con la seguridad de que llegaremos;
de que, en cierto modo,
al llegar,
hemos estado allí ya siempre antes.

martes, 21 de abril de 2009

Nos jugamos al ajedrez

Nos jugamos al ajedrez
las esquinas raídas del manto
cuando vuelven las golondrinas
a los tejados del verano.
Es un juego de sueños
con enroques a los pies del damero
donde voy echando raíces
peinadas por el viento de tus palabras.

lunes, 20 de abril de 2009

Cuando me amabas

Cuando me amabas
estaba tan convencido de que el amor
que afirmabas
sería el primero en descabezarse
que te amé sin medida,
como el rompecabezas
de todos los mapamundis.

viernes, 17 de abril de 2009

jueves, 16 de abril de 2009

Faro verde

Las algas del tiempo
plantan sus heridas a mis pies
como rozaduras de humedad
tras separarse
en la tristeza
del después del sexo.

Con marea baja
quedan al descubierto
los restos del sueño
y los fragmentos de la tormenta
como si la lengua de las olas
se abriera paso
por la embocadura de tu puerto.

Habitan en las aristas del rompeolas
líquenes a flor de roca
con esa obsesión de la supervivencia
de células indiferenciadas
como la tensión
de tu cuello
y el embate de la espuma
en la proa
del sueño.

miércoles, 15 de abril de 2009

Purty Kitchen

Creí tener el verso
pero al empezar a escribirlo
se me destintó el sueño
que desescribe
las estaciones.

martes, 14 de abril de 2009

West Pier

Al llegar al rellano
la escalera tuerce a la izquierda
en busca del arrullo de las palomas
y yo me siento en el andamio
de los pasos que dejo en los peldaños.

Las puertas son pesadas,
como un sueño
que se empeña en perseguirnos
más allá de la ducha.
Demasiado a menudo olvidamos
la tarjeta de visita
que nos cierra
la puerta del sueño.

Al dejar el rellano,
la escalera nos abandona
en la planta baja
y se cierra la puerta
como el párpado
con el peso del sueño.

lunes, 13 de abril de 2009

East Pier

Las lágrimas
esas putas que nunca caen
cuando se las necesita

Salgo a caminar por el rompeolas
en Sandycove el agua es fría en enero
subo el cuello del abrigo al girar al sur

Bajo Martello me siento
a ver pasar los ferries
como ballenas camino del despiece

El paseo marítimo me devuelve
a la escalera del muelle
donde los veleros practican el sueño

...Y las lágrimas, esas putas,
se esconden tras las olas
como una promesa de un beso

miércoles, 8 de abril de 2009

Dun Laoghaire

Llegamos tarde
sin tiempo para lavarnos la cara
con necesidad de besarnos
como si se acabara el día

Había olvidado el sueño
que cada noche me trae
recuerdos
manos
suelos enmoquetados
pero sentía frío, como estrella,
y me arropé con hojas de periódico
que habían caído del invierno

Llegamos tarde
pero demasiado pronto para el beso
sin apenas memoria
como si comenzase la noche
(pero sin sueño)

martes, 7 de abril de 2009

The Richmond

En algunas calles
van de la mano los gatos y los borrachos
mientras la lluvia limpia las aceras.

Desde las ventanas
se ven pasar las nubes y los ojos
cuando exhalo tu nombre en los cristales.

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Pensaba en sentarme a escribirte
pero ya no me acosan los borrachos,
no me arañan los párpados de los gatos,
no me ciegan las nubes,
ni me abren las puertas los ojos.

De qué me sirve no hablarte
si tengo que tragar el lúpulo
incluso antes de separar la cortina
para ver como no me reflejo en la distancia...

Prefiero callar
y que después suene el teléfono...

lunes, 6 de abril de 2009

Four Courts

Todas las mañanas luchas con la ceguera
de la acera que discurre en paralelo
aunque ya hubieses notado el dolor
al doblar la primera esquina.

Salen al paso los vagabundos
sentados en tronos de lluvia,
recién dormidos en los umbrales,
a las puertas de sus propios sueños.

No me asustan las calles traseras
ni las habitaciones de luz azul
alucinadas;
me duelen las plantas de los pies,
las palmas de las manos, la base de la espalda
y las pequeñas raicillas del dolor
que se empeñan en aferrarse a mis articulaciones.

Los vagabundos se despiertan a mi paso
con el brillo del amanecer, de la mano
que recorre el camino de vuelta al bolsillo
y vuelven a dormitar en la resaca del Liffey
que, esta mañana, baja más húmedo
que sí mismo.

Algunas mañanas quedas vencido bajo la almohada
pero siempre hay un desgarro en una cortina
que se obsesiona en recordarte
que hay un precipicio en el colchón
donde antes soñaste un cuerpo.

viernes, 3 de abril de 2009

Booterstown

Se ha hecho tarde
Todavía no han llegado las barcazas
que han de dragar el arenal
ni lo cormoranes
que puntúan en paso a dos las olas

Se ha hecho tarde
El agua ha olvidado la bajamar
que se desmelena por el beso de la luna
y la sal
que se cristaliza en los labios de las algas

Se ha hecho tarde
Pero demasiado pronto para volver
donde nos extendimos sobre la hierba
y para desnudarnos
antes de hundirnos en el lodo de la marisma

Se ha hecho tarde
Pero completamente de día para escapar
donde hay almacenes de espuma
y para desnortarnos
antes de bañarnos en caricias de saliva.

jueves, 2 de abril de 2009

Moore Street

Cuando sales a pasear por las calles
y enredas los pies en las grietas de los adoquines
puedes acabar encontrando
un puente
o
un pasillo.

Son mañanas de sábado
con inmenso esfuerzo por despegar los labios
y cierta obsesión por huir al mercado
donde te entierras entre las frutas y las verduras;
una especia de acento imposible,
siempre un cigarrillo en los labios
que va sembrando cenizas
a fuerza de manosear berenjenas y boniatos;
sueles encontrarte a un chino o a un africano,
incluso recuerdo a una niña vietnamita
que me traspasó el costado
con una lágrima que nunca pudo llorar.

A la vuelta del paseo
te esperan las zapatillas junto a la cama
y puedes acabar encontrando
un sueño
o
un poema
(que nunca se escribe)

miércoles, 1 de abril de 2009

Intermedio

Has venido a la ciudad
que se habita de alcantarillas
que se alimenta de barrenderos
cuando dormimos

Traes el sueño
de las noches del sur
cuando los alféizares
se habitan de geranios (y escaleras)

Y este poema se desmiembra
como la pinta recién tirada
y las mujeres que se abrazan
en la incomprensión de los labios
que se cierran
sobre el lúpulo tostado

Calla, la palabra que no dices,
moriré mañana,
pero revive ese alféizar,
esa lágrima que Boabdil
no derramó
por tu sueño
(que no sueñas en el alféizar)