martes, 31 de marzo de 2009

Williams St. Sth.

Empieza a llover…
…y el paraguas se abre al cruzar la calle.
Es esa hora a la que los cafés
empiezan a enfriarse
y se llenan de sombras los edificios de ladrillo rojo.

Las mujeres hacen equilibrios en los bordillos
mirando la hora a cada paso,
vigilando las miradas,
con sus bolsas de boutiques y carnicerías,
con olvido de huellas de humedad
en las aceras.

Los hombres pasan deprisa
como si la lluvia (que ha dejado de llover)
pudiera lavarles la cara
y descubrir el reflejo de su propio deseo
oculto en bolsas de papel y celofán
(recién envuelto en sótanos inundados).

Yo siento el escalofrío de la calle
que me peina las costillas
...y he terminado el café
...y se ha hecho tarde para ir al cine
...y el periódico no rellena las rendijas
por donde se cuela el viento,
por donde escapa mi mirada.

Deja de llover...
...y el paraguas se cierra cruzada la calle.
Es aquella hora a la que los cafés
terminan de llenarse
y se templa la luz
tras los edificios de ladrillo rojo.

viernes, 27 de marzo de 2009

Tara Street Station

Entre tren y tren
pasa una estación
como un barco que entra en este andén
la víspera de todos mis cumpleaños.

Guillotinas y puertas
crean su propia metáfora de distancia
como polluelos recién caídos del nido
o reactores dejando estela de nube en el cielo.

Escaleras mecánicas y escaleras de piedra
cruzan un saludo en la urgencia de la mañana
como amantes despedidos con la mano
cuando el día invade las persianas.

Andén 1 y Andén 2
sufren la esquizofrenia de los ascensores
como narcisos a ambos lados del espejo
o labios adolescentes en el cristal.

jueves, 26 de marzo de 2009

Grand Canal Dock

Con esa obsesión (tan mía)
de condimentar con pellizcos de sal
el agua muerta de los canales
(humedad de pared medianera
con puerta claveteada)
te quiero mostrar la herida
que lamo como perro todas las noches
para que la sangre siga fluyendo
y se coagule en mis dedos.

Retumba el tren sobre el agua
y huyen hacia el oeste
las gaviotas que (en persecución de ríos)
olvidan la espuma de las olas.

Pero
el agua está muerta en los canales
y nos empeñamos en beberla
como marinero en locura de altamar
en esta baja tierra
que nos descubre su légamo salado
(en la bajamar)
junto a la marisma de Sandymount,
allí donde se puede sembrar
un verso
o un espejismo
(engaño de nosotros mismos).

Llora la arena

miércoles, 25 de marzo de 2009

Millenium Bridge

Con esa obsesión (tan tuya)
de sentarte sobre los pretiles de los puentes
me quieres mostrar pedazos de sueño
que pasan flotando
y yo tuerzo la cabeza
para descubrir que el Liffey
nos contamina con su lentitud,
con el reflujo de los borrachos,
con paseos dominicales
condenados a inundarse
en las lágrimas que no lloramos.

También te sientas sobre los alféizares
acodada sobre tu propia indefinición
y haces gestos a la calle
o ademanes de vaho en los cristales,
escritura en el marco de las puertas
como si Ariadna hubiera abandonado el oficio de tejedora
y arruinase la blancura.

Pero Ulises era sordo
y no escuchaba las sirenas,
cruzaba las calles a la carrera
y se balanceaba sobre los puentes
hasta que volvía a entrar la marea.

martes, 24 de marzo de 2009

164

El verso me asalta desde el sofá
al levantarme
para quitar la bolsita de té
del agua
que se ha enfriado en la cocina.

Y Pande no me mira
desde la caracola de su sueño
como si supiera que el té está frío,
que Loulee la mira más allá del cristal.
Y luego está el teléfono
que se empeña en cazar las velas
de eso catamaranes
mientras recortan olas envejecidas
en paralelo.

Dublín se ha vuelto húmedo
estos días,
cada paso queda pegado al suelo,
y los charcos se empeñan en no congelarse
con la excusa de que no hace frío.

Y prefiero callar,
habitar un silencio,
que hable la tele o el contestador,
que grite la mancha de humedad,
que rompan la voz las bisagras,
pero no me hagáis llorar
porque mi lágrima se evapora en el viento del Liffey,
mi nariz chorrea con obsesión de persiana,
mi boca tirita desde el cuadro del payaso con los globos...
porque os podría mostrar mi pecho
el vacío que deja la hendidura del recuerdo.

lunes, 23 de marzo de 2009

Old Dun Laoghaire Road

A decir verdad
prefiero mentirte
y que cada palabra que maldigo
arranque la sangre de mis encías
para restañar
la mentira de mis labios.

A decir verdad
prefiero engañarte
y que todas las sílabas que desdigo
desgarren carne de mi lengua
para rellenar
el vacío de mi paladar.

A decir verdad
prefiero ocultarte
y que cada letra que contradigo
arrastre saliva de mi boca
para sellar
la verdad de mi poema.

viernes, 20 de marzo de 2009

Monkstown Road

Algunas veces, mientras camino,
algún árbol sale al paso en la acera;
al cruzarnos veo los ojos
en el reflejo de sus ojos
y pasa de largo tras mentir un beso.

La verdad es que hay calles,
avenidas llenas de memoria
y camiones de la basura
que ensucian las bocas de las alcantarillas,
allí donde el labio es más que un beso.

Justo antes de llegar
tuerzo a la izquierda
hacia asfaltos menos habitados
con ventanas y andamios
y veo tu saludo
a la puerta de mi propio infierno.

jueves, 19 de marzo de 2009

Botanic Avenue

Caminamos
dejamos atrás lo pasos que ya no damos
(pero que se nos escriben)
y habitamos un silencio
de caminar de la mano
Camino caracol
Camino
y dedos cruzados

El perro cruza la calle
sin prestar atención a los semáforos
desde la esquina el borracho
le grita a aquel hombre
que no pasa por la otra acera

Caminamos
al final de la avenida esperamos
a que cruce el autobús del amanecer
y yo te arrastro de la mano
donde la lluvia empieza a caer

Las cornejas se posan
haciendo equilibrios en los bordillos
aunque no haya infancia de aceras
...y el abuelo y su bastón
nos indican el camino del agua y el río

miércoles, 18 de marzo de 2009

Annadale Embankment

Desde la otra orilla
nos vigilan los esquifes
imitando ojos de lluvia
a nuestro paso
Desde esta orilla
nos saludan las banderas
y yo te llevo de la mano
en el recuerdo
Desde la otra orilla
el cutters' wharf sirve guiness fría
las ventanas se empañan
y me besas en las sienes
Desde esta orilla
me enseñas las aceras y los ladrillos
y en cada esquina de tu cuerpo
me ofreces un verso para mi tinta

martes, 17 de marzo de 2009

Sandhurst Drive

al salir de cada casa
la mirada miraba la mirada
y volvíamos hacia los olmos
con lentitud de verso de escaleras

llegábamos y deshacíamos
las solapas de las almohadas
y entresacábamos de las maletas
ideas, recuerdos, salchichones

nos alimentábamos de cada esquina
de cada fórmula de verso
y descubríamos ciudades dentro de cada ciudad
con lentitud de beso de ausencia

marchábamos y descorríamos
los labios de los parques
y ocultábamos de las arrugas de la frente
amnesia, olvido, sensaciones


(la habitación era caricia
la caricia se ceñía a las paredes)

lunes, 16 de marzo de 2009

Donegal Square

Hay plazas en las ciudades (salamanca)
que tienen forma de mano (bruselas)
y nos enseñan los nervios del tiempo (vosges)
con una muralla de aire (belfast)

hay calles y avenidas (anaya)
con tanta necesidad del beso (loi)
que acaban desapareciendo (blanchisserie)
en el horizonte bajo los adoquines (sandhurst)

viernes, 13 de marzo de 2009

Queen Victoria Street

Aquellos días hizo frío sobre el asfalto.
Caminábamos desde la mañana en busca de los soportales
donde los besos saben a recuerdos y a tus labios.

Aquellos días el viento venía del sur.
Abríamos los periódicos con ojos de niño
para encontrar una cama, 2x4 y una almohada.

Aquellos días todavía te recuerdo.
Traías los ojos enmarañados, las manos raídas,
y yo te esperaba junto al río

(donde la caricia es junco).

jueves, 12 de marzo de 2009

Queens' Elms

Llegaba el viento entre los sauces
entonces traías los ojos manchados
yo te sequé las lágrimas
y después te besé los labios

miércoles, 11 de marzo de 2009

Clements (Stranmillis)

en el suelo
los azulejos quedan
desportillados bajo nuestros pies

el café se hace lluvia
al cruzar los umbrales
y sonríes tras tu risa

era un tiempo, aquel tiempo,
en que un scone
podía ser algo más que un espejismo

(sin negar la profundidad de los espejos)

la mantequilla se derretía
como la niebla en las aceras
y los labios en el pecho

entonces, aquel tiempo
en que un scone
era algo más que una magdalena

(que Marcel me perdone)

la leche venía en jarras
y el azúcar en terrones de piedra
las sonrisas esperaban

las aceras se mojaban
con las hojas de periódico
y los calendarios destintados

era un tiempo, aquel tiempo,
en que un scone
podía ser esperanza y tiempo


martes, 10 de marzo de 2009

Stranmillis

Últimamente llego tarde a las escaleras
a las salidas de los trenes
a los huecos de las ventanas
a las salas de espera
entro en cada habitación
con un nombre
con un labio
con este poema
que llega tarde

Últimamente se me escapa el pasado
se me vuelven del revés las venas
se me escriben los papeles
se me deshacen los alféizares

salgo de los rellanos
con una cara de paja
con un labio partido
con sensación de acera.

lunes, 9 de marzo de 2009

Chlorine Gardens

Camina entre los árboles
cada pie sobre una acera
donde se entierran algunas raíces
y la humedad de los labios.
La noche la está mirando
desde su cenador de hiedra
y el asfalto se tuerce en el sueño
como una escalera de tristeza.
Traen retazos de hielo
los besos de cobre en las aceras
pero siempre quedan palabras
y escritura de versos enlosados.
Me habla el recuerdo y la memoria
con palabras de saliva y escalofríos
y la calle se me corta en el pecho
donde los olmos proyectan tu sombra.

viernes, 6 de marzo de 2009

Ya no nieva

Ya no nieva

Ahora sólo el frío se niebla
y alguna estrella despistada
cruza el semáforo en rojo
Desde la ventana
se puede ver el invierno
como una hoja de viento
y se me escapan las manos
y ahora que vuelvo y no me veo
te descubro en los copos de nieve

Ya no nieva

Y si te habito en silencio
no me recortes en las fotografías
ahora mismo y la niebla
y toda la nieve que se me acumula
en las orejas (espejos del tiempo)
Ahora la lluvia
y
el cielo no nublado

Ya no nieva

pero la nieve (que no ha nevado)
me escalofría los recuerdos

jueves, 5 de marzo de 2009

VGO-MAD

Despedir con la mano...
adiós a las escaleras, las ventanas,
los alféizares, las hojas,
sus raíces y mis recuerdos.

Atrás, más atrás,
caminos, tierra, hierba,
cubitos de hielo, guindas azucaradas,
sus escalofríos, mis recuerdos.

Quedan aviones, fórmulas de cobre,
golondrinas como notas de corchea
pero también quedan ecuaciones de vacío
y fragmentos de la danza del hueco.

Olvidar, dejar como sueños,
subrayarnos y desleerse
para luego llegar al norte
donde la niebla es aún más espesa.

No amar o amar a bocanadas,
dejar el verde por el verde
y luego darse cuenta (siempre tarde)
del beso depositado en la sien. (siempre demasiado tarde)

miércoles, 4 de marzo de 2009

No te vuelvas

No te vuelvas,
sigue caminando
déjame perder pie
y sentir vértigo
en el zigzag
de tus caderas.

No pares
sigue excitándome.
déjame el aire que conmueves
y el picor en las yemas de los dedos
mientras esperas
en el bordillo de las aceras.

No te detengas
sigue enloqueciéndome
déjame tu rostro
y el olor de tu pelo
cuando giras la esquina
para ocultar tu sueño...

…Y entonces te pierdo entre la gente
…Sin saber de tu cara ni tu nombre
y sigues caminando, supongo,
atrayendo los ojos de otros sueños
como los ojos de mi sueño.

martes, 3 de marzo de 2009

Llegas gritando mi nombre

Llegas gritando mi nombre
como el eco de las bisagras
de un horizonte
aplastado por el zoom penetrante
de una cámara fotográfica.

Te arrebujas a mis pies
como los restos del edredón
que arrincono a los pies de la cama
cuando el calor de mi cuerpo
choca con las estrellas
que ordenamos en el techo.

Me muestras las casas diminutas
recortadas de suplementos semanales
y pegadas a golpes de saliva
sobre los fragmentos de cartulina
que robo al anochecer
de las papeleras de la ciudad.

Marchas susurrando mi cuerpo
proyectado contra el somier
como mi voz en tu frente
o mis manos ante tus ojos
cuando te leía poemas por la calle
caminando hacia las aceras
que nos llevaban siempre al pie
de todas las escaleras

lunes, 2 de marzo de 2009

Y volvemos al colchón

Y volvemos al colchón
empujados por un exceso de carne
en la comisura de los labios.
Me rozas más allá de la nuca
y yo te devuelvo
la tensión
del arco de mi espalda.

Hay un momento
en que desaparece el sueño
como si llegase un trasatlántico
en un mar de algas
que nos transporta al olvido.

En el borde de la sábana
has dejado el rastro de tu sudor
con una esencia salada
como una ola que invade el estuario
de los cuerpos.