miércoles, 29 de mayo de 2013

Recuerdos

Silencio
Callad
Se nos ha hecho un ovillo
un quintal de palabras desmadejadas
y una madre nos sienta
en su regazo
para desanudar
el hilo de la memoria
más allá de los laberintos
del recuerdo

Estruendo
Hablad
Ha llegado la hora
de volver a hacer equilibrios
en los bordillos de la aceras
mientras perseguimos
con la vista
los tapones de corcho
camino de las alcantarillas
de la infancia

martes, 28 de mayo de 2013

Como un parche en el recuerdo

Como un parche en el recuerdo
se nos eriza la memoria
con el olor de la lluvia
tras la tormenta.

... Y te empeñas en hablarme
y en conjurar momentos
y en traer todos los fragmentos
del puzle del sueño.

En esa gota de agua
se ha condensado el hielo
que hemos derretido
a fuerza de recuerdo.

Tráeme tu cuerpo
como almohada de piel
o forma de olvido
que me lleve al deseo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Deslumbra la mañana

Es la mañana,
el sol o la niebla,
y las agujas del despertador
clavadas en las horas.

Es el sueño,
la luna o los destellos,
y las esquinas del colchón
escondidas en el recuerdo.

Y volvemos al amanecer
como hadas de sueño
y hordas de dioses pequeños
que toman al asalto
el luscofusco
de las horas mínimas.

lunes, 13 de mayo de 2013

A decir verdad

A decir verdad
prefiero la mentira,
el engaño, la farsa,
el fingimiento, la falacia
o el engaño
que nos trae
la certeza, los principios,
la sinceridad
y todo lo veraz.

A decir verdad
prefiero este verso
y releerlo
años después
como si mi verso de ahora
fuera el verso de otro mucho antes.

A decir verdad
prefiero las manos abiertas,
a la altura del pecho,
las palmas a la vista
como un jugador de mus
perdido en una partida de póquer.

A decir verdad
prefiero mentir
y que seas tú, lector,
quien desvele
la urdimbre
de este telar.

viernes, 10 de mayo de 2013

Se nos abren las costuras del tiempo

Se nos abren las costuras del tiempo
como un poema deshilachado
al final de cada verso
y, más allá del punto final,
surge una rima cortante
que busca el beso
o las aristas de los escalofríos.

Entonces
escribimos a carne abierta
lamiéndonos las heridas
para que la sangre no deje de brotar
a borbotones
como si el dolor
fuera una forma de vivir
que nos descubre un amanecer.

Se nos cierra la cremallera del olvido
como una estrofa estanca
al principio de cada línea
y, más acá de la mayúscula inicial,
se oculta un verso libre
que busca el labio
o la zona convexa del sueño.