martes, 30 de junio de 2009

Pasan los trenes

Pasan los trenes
Pasan los trenes
Pasan los trenes
Pasan los trenes
pero no pasan los minutos
ni tan siquiera el ayer ha pasado

lunes, 29 de junio de 2009

El verso me asalta

El verso me asalta
mientras friego el suelo
y la mancha de la derecha
se reblandece.

jueves, 25 de junio de 2009

Tengo un desgarro

Tengo un desgarro
junto a tu nombre
en la comisura de los labios
por no pronunciarte

miércoles, 24 de junio de 2009

Y después del verso

Y después del verso
el beso de las pajaritas
con su pico de cognac
agriado en el ron sin cocacola.

martes, 23 de junio de 2009

Toda mi soledad aglomerada en este verso

Toda mi soledad aglomerada en este verso
y esos trescientos nombres propios
que se me habitan entre la carne y la uña.

Ese verbo imposible que no es el habitar
en el que (des)espero
como un bolígrafo imposible
incluso como la imposibilidad
pero…
si vinieras
aunque fuera dando traspiés en
un bar (Paúl).
Sin embargo el verso me habita
uno a uno
y destintado entre
los nombres
(que no te nombro).
23/10/98

lunes, 22 de junio de 2009

COLOFÓN

Ahora que no estás
puedo conjurar tu nombre
y descorrer los velos de este teatrillo.
Ahora que habito alféizares
puedo desplegar los brazos
y arrancar el vuelo de los visillos.
Ahora que no he vuelto todavía
puedo abrirme las venas
y ofrecerte el vaso de hiel.
Ahora que me niego tantas (tantas) veces
puedo habitar un temblor
y desmembrarme en los umbrales.

miércoles, 17 de junio de 2009

A la vuelta del paseo

A la vuelta del paseo
la casa es amplia y vacía,
el sol penetra filtrado por los cristales
en esta ausencia que me has regalado
para que vuelva del paseo
con el viento enloquecido
que me despierta por las mañanas.
Recuerdo los huecos del apartamento
en los que solías guardar
casas recortadas de periódicos
con la esperanza de que no las encontraran
las nieves del invierno,
las heladas de aquel enero
en que se congelaron los huevos del cisne
a orillas del canal.
A la vuelta del paseo
me siento a escribir este verso
para que me quede algo más que esa lágrima
que ahora lloro por las esquinas
de esta ciudad
que me arranca retazos de piel
en los ángulos
de los bordillos
y los huecos
de las alcantarillas.

martes, 16 de junio de 2009

No es suficiente

No es suficiente
cruzar los umbrales
con una cara nueva, cada día,
ni abrir las contraventanas
a la brisa de la mañana
como si las legañas del alféizar
pudieran lavarse con los restos
del rocío.
No es bastante
aspirar el aroma de la cebada tostada
río arriba donde el río es crucigrama
ni cerrar los ojos al cruzar avenidas
como si los camiones de basura del amanecer
pudieran arrancar de nuestras manos
el cansancio.
Pero quizá sea definitivo
el abrazo de las aceras,
de las camelias o de las escaleras
que nos conducen a los tejados
donde el olvido
recuerda
a un dios de azoteas.

lunes, 15 de junio de 2009

Con ese dolor

Con ese dolor
de los que llegan tarde
a los semáforos en ámbar
y a las presentaciones
en sociedad
de los espejos.
Con esa espera
tras los almendros
como tu infancia olvidada
cuando volvías de la era
por el camino de la fuente
con la cara recién lavada
y con el adiós
de los baobabs arrancados de cuajo;
con el olvido
de las raíces del dolor;
con el saludo
de las ventanas cerradas;
con el recuerdo
de las gaviotas reidoras
que vuelven cada mañana
a las terrazas del presente.

jueves, 11 de junio de 2009

…Volvemos a las habitaciones azules

…Volvemos a las habitaciones azules
como corríamos en un tiempo
a rematar los rompecabezas
de aquel mundo antiguo
que recogimos de las ventanas
de camino a la cama,
las sábanas,
al quedarnos dormidos
ante la tele
como la mano que olvida
la caricia
o
el saludo.

miércoles, 10 de junio de 2009

La soledad

La soledad
de este poema
             está tan
                       habitada
que mañana
este verso quedará
dividido
por el río del recuerdo.

martes, 9 de junio de 2009

Van cayendo

Van cayendo
con un golpe seco
los gorriones contra la cristalera
cegados por el sol

reflejado en la luna.

Vienen de los almendros
cuando pierden las hojas
y vuelven de las fuentes
sin beber del manantial.

Hemos olvidado el nombre
de los nombres de las cosas.

lunes, 8 de junio de 2009

El pirata del asfalto

El pirata del asfalto
duerme sin su parche
ni su ojo de cristal
con la esperanza
de soñar con tesoros
y cavernas
y sirenas mudas
y sin tiempo.

viernes, 5 de junio de 2009

La obsesión de los dioses pequeños

La obsesión de los dioses pequeños:
una frase que rompe el silencio
pero deja un surco de saliva
a los pies de las cumbres nevadas.