Ya no me hablas

Ya no me hablas
de tus sueños
habitados por unicornios
y almendros.
En cambio
arrastras un recuerdo
de falsos techos desconchados
y esquinas de ciudades
que desgarran el doblez
de tu espalda.
Ya no me escribes
sobre los gigantes de las montañas
que braman
en tormentas de verano
y cruzan haciendo equilibrios el Duero.
En cambio descubres una mancha de humedad
detrás de cada percha
y umbrales desportillados
que nos devuelven
a algún lugar del recuerdo.

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