lunes, 29 de diciembre de 2008

ELEGÍA A UN HERMANO MUERTO (Una noche y tres días)

Estalló sobre las cabezas
un látigo sin manos ni miradas
;dejó en los cuerpos rocas invisibles
que rodearon la muralla de los cuerpos.

(Los labios tocaban los nervios de la respiración)

El infierno estaba tan cerca
que pedimos al sol
una canción sin letra
pero la luna le recordó
el olvido que la blancura virginal
provoca en nuestras mentes.

(Las guaridas del recuerdo se vaciaban del plomo y del tejado)

(Fin de la noche)

Las voces en las perchas
suenan huecas e insufribles
pero el sentimiento cruzó
cientos de kilómetros y movió
la cabeza huracanada y somnolienta.

(Los pechos ya no saben del aullido de las manos)

El viento pugnó con los caballos
pero el corazón pudo más que el cemento.
Envié mis manos a tu pecho
pero mi cuerpo tardó horas en llegar
y noches en sentir tu respiración.
El aburrimiento llenaba las horas
y tu recuerdo
impregnaba de distancia
los postes ferroviarios.

(Ya no existen los desgarros de las manos
ni el agua de las pupilas
que nos lleven a los diques
de los labios ya-no-aún-cerrados)
aún-no-ya-cerrados)

(Recuerdo de la noche)

domingo, 28 de diciembre de 2008

Diez minutos

Diez minutos para quedarse dormido,
para volver a ser-yo-ya-ahora,
para posarme sobre tus ojos
que me voy besando hacia la almohada.

Diez minutos y una luna
con colmillos invertidos
sobre mi cuello nocturno y tuyo,
sobre mis uñas heladas por el asfalto.

Diez minutos por vivir
para llegar a mi tumba
de sábanas verdes y losas
que me acarician con la muerte.

Diez minutos para hundirme
en tu pelo recién enroscado
en torno a mis muñecas
que, en el sueño, ya no te olvidan.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Dios por la azoteas

Los cables intentan ahogar mi garganta
Tú con cobre en las mesetas
Yo sin-ti-endo desde las pendientes
Y Dios en las azoteas

Los kilómetros quieren morder mis venas
Tú con colmillos en los acentos
Yo sin-sen-ti-dos desde las derrotas
Y Dios en las azoteas

Los hilos buscan enredarse en mi pelo
Tú con primaveras en los postes
Yo sin-tagmá-ti-co desde los presentes
Y Dios en las azoteas

Las (h)ondas tienden a lanzarse a mi cabeza
Tú con ecuaciones de silencio
Yo sin-razones desde areniscas
Y Dios en las azoteas...

Y Dios por las azoteas

lunes, 22 de diciembre de 2008

No quiero morir

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

Tener los ojos bien altos
y avistar cada estrella
que me conduzca a la cuna
donde mueren los poetas,
donde quiebran las venas dulces,
donde se esculpen las rosetas.

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

Entrar en tus ojos oscuros
como quien entra en una cueva
;romper las telas ocultas
por las hojas de las hiedras,
para después encontrarte
acurrucada entre mis vetas.

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

Construir un nuevo futuro
desde la nada de mis grietas
que ya no dejan luz
que no pase por tus venas:
no quiero ser copa amarga
quiero la dulzura de tu tristeza.

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

¡Qué ya no queden cimientos
que desenterrar de la macetas,
sólo haya versos dormidos
por el calor de las estrellas
y dos mil cantantes sordos
que tarareen mi tristeza!

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

Roca angular sobre el lodo
que sumerge la belleza,
para poder construirte un palacio de cometas,
con calles y farolas,
barandas y rosaledas.

No quiero morir
;yo quiero ser piedra.

Con doscientos tranvías negros
llevarte a mi galera
porque sólo mi mano conoce
la ruta de las cigüeñas.
Después levantaré una torre
para enseñarte más planetas.

No quiero morir, no
;yo..., yo quiero ser piedra.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Y yo moriré

Y yo moriré.
Y dejaré mi cuerpo en vuestras manos.
Una caricia rozará los desencajados rostros.
Huiré del mundo buscando un resquicio en el cemento,
besando tus manos que se extienden.

Y yo moriré.
Y quedará el mundo destruido
en medio de la guerra que marchitó la flor
;moriré y recordaré un pedazo de vida,
un beso entre la desolación que no acaba.

Y yo moriré.
Y olvidaré lo inolvidable:
el recuerdo que dejaste en mi alma
aquel verano en el que no llovió
;recordaré tu nombre, tus labios,
tus manos..., ásperas, dulces, suaves...

Y yo moriré.
Y mi muerte será una acusación,
un grito hacia los conquistadores de futuro,
una palabra semejante a la estatua imperecedera,
erguida como la estatua imperecedera,
tan reina y vasalla como la estatua
que llaman imperecedera.

Y yo moriré.
Y enterraréis mis versos en el olvido,
buscaréis una excusa: palabras, símbolos,
gritos, Eros,..., cualquier razón suficiente:
arde fuego rojo blancas hojas
versos escritos papel sin forma
;tarde fuego rojo blancas hojas
gritos eternos sin sentido.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Si alguna vez he de morir

Si alguna vez he de morir
ya-no-en-siendo primavera
traigan las manos caídas
sobre un vendaval de cometas
;desde vientos de destellos
y dioses de azoteas,
donde los versos no tienen ritmo
ni los valles estriberas.

Si alguna vez he de morir
sobre los lomos de tus tejas
dejen mis labios abiertos
a los besos de las lunas
;con tormentas de desiertos
y duendes de veredas
donde los pechos no pierden el norte
ni los sueños la tristeza.

Si alguna vez he de morir
qué no sea en el alféizar
;qué sea en el suelo duro,
en el barro de las cuencas,
de los ojos desvaídos,
de las lágrimas, las tempas,
y si queréis volveros al sur
rociad de norte mis caderas
para que vuelva un poco de lluvia
a la cuna de los cometas.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Morir en primavera

Morir en primavera.
Cuando las hojas aún no son hojas
y nos queda todavía algo de aire
sobre las sombras ya-no-asombradas
por los versos de la madrugada.

Morir en primavera.
Porque son restos de estrellas
que se van perdiendo en las bocas
solitarias
que bailan la danza del hueco.

Morir en primavera.
Aunque no nos queden caminos
cubiertos de ternura de escaleras
y no existan más versículos
desde donde clavar conciencias.

Morir en primavera.
Pero traer versos en destino
con manos recién enamoradas
y ojos ante ventanas
que no pierden las fotografías.


Morir en primavera.
Para que los ojos no sean agua
hundida en el estanque de los ojos
y la tristeza traiga algo más de vida retirada

donde los labios no tienen sensaciones
y la muerte es amnesia de azoteas.

martes, 9 de diciembre de 2008

Contrapunto y paralelismo

Contrapunto
en el ocaso
y
las manos
que tocan tu cuerpo

Contrapunto
en mis labios
y
los huesos
de aquella tumba

Contrapunto
en la noche
y
la nieve
que cae en tu pelo


-----x---x-------x---x-------

Paralelismo
en tus labios
y la muerte
en la vida


Paralelismo
en mis ojos
y el búho
que hurga en mi alma

Paralelismo
en los lagos
y el cisne
de tu cuello alargado

Contrapunto
en el paralelismo
de tu cuerpo
y
mis manos
que tocan el
futuro sobre
tus labios
paralelos

domingo, 7 de diciembre de 2008

Inventando sueños

Inventando sueños
;adivinando tinieblas
;recorriendo canciones
;atrayendo belleza
;descorriendo cortinas
;perforando extensiones
;gritando escaleras
;acarreando amaneceres
;despegando alientos.

... Y volvimos con el amor
que no conocen las estrellas
ni los ladridos de los perros
que vomitan en las escaleras
sus rayos de luces terrosas
donde los hombros no tienen tristeza.

... Y con gritos sobre las ventanas
descorrimos el viento de los labios
para atraer las manos más frías
de las estepas del cansancio
;después todo fue un lamento
que se hundió donde tu cuerpo
es
vacuo.


... ¡Y dios por las azoteas!
Donde los versos no tienen nombre
y las manos aprietan los pechos
que no me llevan a tus ojos
ni a los suspiros del silencio
; que no me llevan a la estrella
de los tendones del viento
ni a los cabellos sin luz
de los oscuros... de los muertos

; que no me lleva a nada
ni cansancio, no es nada,
no me lleva al cielo...
nada... no es nada...

¡Y dios por los tejados!
Me lleva a tus ojos sombríos,
a la profundidad de tu pecho
para que te traiga toda mi memoria,
todo el recuerdo del futuro:
que un pecho sin nombre
;que una luna sin luna
;que un verso sin cordura
no pueda destruir los sueños
que tus manos,
con tristeza,
me van arrancando más dolor
que depositar en la hendidura de mi pecho
donde la tierra es tierra.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Por ver estrellas

Por ver estrellas
demolimos escaleras
y columpiamos horizontes
sobre farolas sin sombra.

... Y como se ponían azabaches
sobre el cuello de la madrugada,
quise adornar tu camisa
con mis manos y mis derrotas,
para que tuvieses una soga al cuello
sobre la que edificar más amaneceres
que han de traer tristezas
sobre los montes y los labios.

... Y como nunca le dije a la luna:
"Te quiero por tus pupilas,"
quise devolverte a dentelladas
que no rozasen las tierras
donde la noche no tiene nombre
y las piedras no son piedras.

Sólo le dije "te amo"
como quien ama una calle desierta
;como quien destroza avenidas
con el sombrero de una seta
lanzado por un discóbolo
mientras huye de los tornillos
que, con plomo, atornillan su cabeza.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Dos cuerpos

Dos cuerpos circunvalándose de rescoldos
dejados amoratados desechados elevados al cuadrado.

Dos cuerpos amortajándose de palidez
dejados a la deriva sobre sábanas de asfalto.

Dos cuerpos empaquetándose de cinta aislante
en un Ganges de nuevos muertos recién nacidos.

Dos cuerpos redondeándose de caricias
en un Leteo más olvidado que un Caronte cualquiera.

Dos cuerpos revistiéndose de recuerdos
con las mentes de dos viejos ordenadores

Dos cuerpos des-viviéndose a dentelladas
desde la yugular de la estatua imperecedera.

Dos cuerpos des-vencijándose a besos
desde los desgarros de la fruta marchita.

Dos cuerpos derivando cerraduras
para que no queden grullas ni estepas.

Dos cuerpos cimentados de susurros
para que la noche se llene de aullidos.

Dos cuerpos reviviendo el fuego recién prendido en el pelo del ocaso
para que te retuerzas y suspires entre mis brazos.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Solo

Solo
Un punto
La vida en el agua de este vaso
Solo
Azul
Montaña de cuerpos separados
Solo
Aspereza
El cemento y los dedos estirados
Solo
Muerte
Pupilas de destellos rociados

jueves, 27 de noviembre de 2008

Solo

Solo
Me miran los cristales y las persianas
Solo
Descuento cuentas en una sarta de mentiras
Solo
Búscame un perro para el camino
Solo
Dos borrachos me descalabran
Solo
Demandad a las lágrimas de los cocodrilos
Solo
Reíd, reíd malditos
Solo
Superflua sonrisa de la niebla nublada
Solo
Búrlame desde tu trono de ambigüedades
Solo
La muerte ya conoce mi nombre
Solo
Dos mil gaviotas sobre tus/mis despojos
Solo
El amor en cohete hacia el espacio
Solo
La soledad me acompaña hasta las barandas
Solo
Déjame una capa y luego bésame en los dientes
Solo
Te busco en la ternura de mis dedos estriados
Solo y vaciado de soledad
Solo

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Sólo tu cuerpo

Sólo tu cuerpo, sí, sólo tu cuerpo.
Sólo tu cuerpo
y la luz que se cuela por las persianas
destruyendo el sueño de tu frente.
Sólo tu cuerpo, sí, sólo tu cuerpo.
Sólo tu cuerpo
y los hombres que te gritan
entre escombros y cemento
en las noches y los días venideros.
Tu cuerpo, sí, tu cuerpo.
Tu cuerpo
y las respuestas que la camisa,
con la corbata que no llevo,
dan a la vida fugitiva
en los amaneceres rotos
por el canto del gallo iridiado.

Sólo mi cuerpo, sí, sólo mi cuerpo.
Sólo mi cuerpo
o la ensoñación en tus mejillas
y los labios de la ostra perlífera.
Sólo mi cuerpo, sí, sólo mi cuerpo.
Sólo mi cuerpo
o tus manos inimaginables
en mi pecho hundido por la depresión
de las calles que no me llevan a ti.
Mi cuerpo, sí, mi cuerpo.
Mi cuerpo
descompuesto en la tumba futura
que se hace presente
en el olvido de tus noches...
y mis manos inútiles.

Tu cuerpo y mi cuerpo,
ambos perdidos en uniones insensibles,
en amnesias blanquecinas y alcohólicas.
Tu cuerpo y mi cuerpo,
que encajaron en camas de granito
pulido por el pico de la gaviota
y cincelado con una nutria.
(Su sangre transluce en las piedras y el cemento)

Y pedías olvido,
auroras boreales que caían sobre mis manos
extendidas
;y pedías muerte,
amaneceres marchitos antes de nacer
;pero tus manos y tu pelo
nunca olvidaron la sonrisa
que huyó de la fotografía
robando el color.